La importancia de la disciplina en el Estado Islámico
El universo se basa en la disciplina
Alá, el Todopoderoso, creó este universo sobre la base de la disciplina y el orden, y seguirá existiendo mientras se mantenga dicha disciplina. Alá ha mencionado el orden y la disciplina del universo en numerosos pasajes del Sagrado Corán y ha afirmado que todo existe según una medida fija. Alá dice:
- «Ciertamente, Alá ha establecido una medida para todas las cosas.» (At-Talaq: 3)
- «El sol y la luna se mueven según un cálculo preciso.» (Ar-Rahman: 5)
- «No corresponde al sol adelantarse a la luna, ni a la noche adelantarse al día; cada uno se mueve en su propia órbita.» (Yasin: 40)
- «Él creó siete cielos en capas; no veis ninguna inconsistencia en la creación del Misericordioso.» (Al-Mulk: 3)
Estos y muchos otros versículos nos informan sobre el orden y la organización presentes en el universo. Allah ha presentado incluso el orden del universo como una prueba fundamental de Su Unicidad. Allah dice:
«Si hubiera habido otros dioses además de Allah en los cielos y en la tierra, ambos se habrían arruinado.» (Al-Anbiya: 22)
Esto también demuestra que, allí donde no hay disciplina ni orden, es señal de corrupción.
La necesidad de disciplina debido a las diferencias en la naturaleza humana
Lógicamente, la disciplina es necesaria porque los temperamentos humanos difieren. El Corán dice:
«Di: Cada uno actúa según su propia disposición.» (Al-Isra: 84)
Sin embargo, la humanidad tiene un origen común, un destino común, seguridad y destrucción compartidas, y recursos y espacio vital compartidos. El Corán explica:
«¡Oh, humanidad! Ciertamente os creamos a partir de un hombre y una mujer y os convertimos en naciones y tribus para que os conocierais unos a otros. Ciertamente, el más honorable de vosotros ante Allah es el más justo de vosotros.» (Al-Hujurat: 13)
El Profeta ﷺ dijo en el Sermón de Despedida:
«¡Oh, gente! Vuestro Señor es Uno y vuestro padre es uno.»
La naturaleza ha dotado a los seres humanos de un intelecto sano para que puedan superar las diferencias, aceptarse mutuamente y organizar la vida bajo un objetivo común. Alá ha invitado a los seres humanos a reflexionar sobre el universo:
«Y en la tierra hay signos para quienes tienen certeza, y también en vosotros mismos: ¿acaso no veis?» (Adh-Dhariyat: 20–21)
Esta reflexión muestra que la disciplina existe en todo lo que hay en el universo e incluso en el interior de los seres humanos.
El desorden en la sociedad y los sistemas débiles
Por el contrario, las sociedades desorganizadas y los sistemas débiles se enfrentan al caos, la inseguridad y el declive. Los seres humanos son, de hecho, los vicarios de Alá en la tierra, y entre sus responsabilidades se encuentra la de disciplinar sus vidas, ya que la importancia de la disciplina está demostrada intelectual, científica e históricamente.
Principios fundamentales para hacer cumplir la disciplina
Equilibrio entre derechos y deberes y buena voluntad
El principio de la disciplina a nivel público consiste en mantener un equilibrio entre derechos y deberes. Deben protegerse los derechos básicos de todos, y no debe exigirse a nadie que cumpla con deberes que superen su capacidad mental, física o económica.
El Islam hace hincapié en la buena voluntad hacia los demás seres humanos. El Profeta ﷺ dijo:
«Ninguno de vosotros cree verdaderamente hasta que ama para su hermano lo que ama para sí mismo.» (Sahih Bukhari)
Este es el principio de oro que constituye la base de una vida colectiva digna y organizada y que sirve de punto de equilibrio entre derechos y deberes.
Igualdad ante la ley
El Corán afirma que la nación del profeta Shu’ayb fue destruida porque aplicaba diferentes criterios para sí misma y para los demás. El Corán dice:
«Ay de aquellos que dan menos en medida y peso, aquellos que toman la medida completa cuando reciben de la gente, pero dan menos cuando miden o pesan para los demás.» (Al-Mutaffifin)
Hoy en día, esta actitud se ha vuelto habitual en nuestra vida nacional. Muchas personas influyentes piensan que la ley es para los demás, pero que ellos mismos son excepciones. Considerarse por encima de la ley es uno de los mayores obstáculos para la disciplina.
El Profeta ﷺ dio un gran ejemplo en este asunto. Durante la conquista de La Meca, una mujer noble de los Quraysh cometió un robo. Cuando la gente intentó interceder por ella, el Profeta ﷺ dijo:
«Por Alá, si Fátima, la hija de Mahoma, hubiera robado, le habría cortado la mano».
El papel de la clase dirigente en la configuración de la sociedad
Hay un famoso dicho árabe:
«La gente sigue los caminos de sus gobernantes».
El Corán también respalda esta idea. Cuando los ricos y poderosos se corrompen, la sociedad los sigue y, finalmente, se enfrenta a la destrucción.
El Profeta ﷺ siempre se ponía a sí mismo y a su familia como ejemplos en primer lugar a la hora de aplicar decisiones difíciles.
Consideraciones sobre la psicología colectiva
Ya se trate de la disciplina nacional, las normas institucionales, los consejos de los padres o la predicación religiosa, nada de ello será eficaz a menos que se tenga en cuenta la psicología de las personas.
La sociedad se compone, en general, de tres tipos de personas:
- Personas respetables que obedecen la ley.
- Personas que cometen infracciones leves debido al entorno o a emociones pasajeras.
- Delincuentes habituales que cometen delitos de forma repetida.
El primer grupo solo necesita concienciación y educación.
El segundo grupo debe ser tratado con perdón y clemencia.
El tercer grupo debe ser tratado con severidad para mantener la disciplina en la sociedad.
Transparencia y amabilidad
Cuando los funcionarios del Gobierno tratan a las personas con justicia, estas se vuelven respetuosas con la ley. La injusticia empuja a las personas hacia la delincuencia y la rebelión contra el Estado.
Las personas respetan la ley cuando se respeta a quienes la elaboran y la hacen cumplir. El respeto se desarrolla cuando se proporciona a las personas tranquilidad, felicidad, seguridad, honor y alivio de las penurias.
El Profeta ﷺ enseñó:
«Faciliten las cosas, no las compliquen; den buenas noticias, no ahuyenten a la gente.» (Sahih Bujari)
Las buenas noticias, el perdón, la bondad y las recompensas acercan a las personas y fomentan la disciplina en la sociedad.
La justicia visible es tan poderosa que incluso los enemigos quedan impresionados por ella.
El importante papel de la educación y la formación
Para que la disciplina forme parte de la vida cotidiana, debe ponerse en marcha todo el sistema de educación y formación. El Profeta ﷺ formaba a las personas a través de sus acciones y su comportamiento.
La educación proporciona conocimientos, mientras que la formación forja el carácter. La formación es lo que hace que la educación dé sus frutos.
Aplicación gradual
Otro principio importante para establecer la disciplina es la implementación gradual. Este principio resulta útil siempre que alguien tenga derechos o exigencias sobre otros. Las personas solo pueden formarse en disciplina de manera gradual. Las sociedades que hoy en día llevan una vida disciplinada lo han logrado a lo largo de siglos.
Si queremos un cambio en nuestra sociedad, debemos adoptar el principio de la reforma gradual, ya que está demostrado por la Sunna del Profeta ﷺ.
El Profeta ﷺ instruyó a Mu’adh (RA) cuando lo envió a Yemen para enseñar a la gente paso a paso —primero la fe, luego la oración, luego la caridad—, demostrando que la reforma y la disciplina deben implementarse gradualmente.
Conclusión
La disciplina y el orden son esenciales para el progreso, la estabilidad y el éxito de un Estado y una sociedad. El Islam ofrece una guía completa para establecer la disciplina a través de la justicia, la igualdad, la educación, el ejemplo de liderazgo, la bondad y la reforma gradual. Si se aplican estos principios, una sociedad puede llegar a ser organizada, pacífica y próspera.

